domingo, 30 de septiembre de 2018

ACEPTAR Y RESIGNARSE.



Aceptar lo que es, nunca es lo mismo que resignarse. Cuando se acepta lo que hay no se niega la posibilidad de cambio o transformación y en la resignación eso sí que sucede.

Así, vivimos en una sociedad resignada que piensa que nada puede ser de otra manera. Ve lo mal que está el modelo democrático que existe, el económico el educativo, etc. y piensan que no podría ser de otra forma, que es el único posible.

Como esas personas que dicen "Yo soy así y no puedo ser de otra manera". Se resignan a ser de esa forma. Niegan la posibilidad de transformación que muchos de nosotros hemos constatado.

La resignación es cerrada y no es realista, porque la realidad es que todo acaba transformándose y creer en esa posibilidad de cambio es lo que nos permite enfocarlo en un cambio a mejor.

El cambio de todo empieza con uno mismo y con la sana aceptación de lo que somos y el punto en el que nos encontramos. Pero eso no es más que el principio, nunca el final.

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