viernes, 13 de enero de 2017

NUESTRAS VIVENCIAS PROPIAS


En la espiritualidad, como en las otras dimensiones de la vida, lo importante es la vivencia propia.

Hay una tendencia a vivir la espiritualidad a través de la experiencia de otros, de un maestro o de un libro sagrado.

Éstos no son sino instrumentos de apoyo que en ningún momento pueden sustituir a la vivencia propia.

Es como cuando leemos una novela o vemos una película y nos emocionamos con lo que sucede en la pantalla, mientras luego permanecemos impasibles ante lo que sucede en nuestra vida.

Uno es el que se emociona con lo que le pasa, uno el que saca sus conclusiones y, por lo tanto, uno es el que tiene que acceder al significado profundo, espiritual y evolutivo de la experiencia.

Y esto es un problema en muchas de las religiones, puesto que se basan demasiado en creencias ya definidas que no permiten que se den las vivencias profundas salidas del vivir abiertos y desde nuestro centro a todo lo que nos sucede.

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