A veces, las decisiones que uno toma pueden no gustar a otros. Y también a veces, las decisiones que otros toman pueden no gustarnos a nosotros.
Y es aquí cuando hemos de saber respetarnos, y hacer aquello que sentimos más adecuado y coherente para nosotros, más allá de si los demás se sienten molestos por ello.
Y también cuando hemos de saber respetar a los demás en cuanto que tengan otra visión de las cosas, u otros intereses, más allá de nuestras expectativas y de la frustración que nos provoque.
Hemos vivido intentando atender las expectativas ajenas e intentando que los demás también atiendan a las nuestras. Y eso es siempre una forma de vivir distraídos.
Ahora es ya el momento de ir centrándonos en nosotros mismos y de favorecer que los demás también hagan lo mismo, asumiendo cada uno la responsabilidad que nos toca.
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